Casa De La Duquesa De Alba En Marbella

“Los magnates árabes trajeron trabajo y riqueza a Marbella, pero los de aquellos primeros tiempos eran discretos, solamente perceptibles y no interfirieron en nuestra vida”, recuerda Francisco de Borbón, duque de Sevilla. Con ellos llegó el rey Fahd de Arabia, que se construyó un palacio similar a la Casa Blanca y al costado la mezquita. Al rey Juan Carlos, al revés de su padre, don Juan de Borbón, jamás le agradó Marbella. Viajaba desde Madrid para almorzar con el rey y se iba enseguida”, añáde Francisco de Borbón. La condesa Anne Marie, esposa del príncipe Otto von Bismarck, nieto del canciller Bismark que reunificó Alemania, se paraba a charlar con ellos.

casa de la duquesa de alba en marbella

La culminación de la paleta amarillo-blanco la podemos encontrar en uno de los baños que nos enseña Roberto. La pared es amarilla y, en la bañera y el lavamanos, hay unos preciosos azulejos pintados a mano, en azul majorelle. No sabemos si por las vistas o por la luz del sol que entra por la ventana, pero nos quedamos un largo tiempo deseando que no acabe el día.

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Los Duques de Alba posaron en su terraza mientras que tomaban el sol y después doña Cayetana se animó a darse un baño mientras que el fotógrafo de la gaceta captó ese instante, con los primeros edificios marbellís de fondo. La actuación de Costas sobre el inmueble de la duquesa se englobaba en un expediente iniciado en 2009 para recuperar de trabajo el dominio público marítimo-terrestre que ocupaban casi treinta construcciones en Marbella. Es fácil poner a caer de un burro a Jesús Gil, pero la realidad es que en su primer año de orden le dio un giro de 180 grados a Marbella, entonces en suma decadencia, abandono y cuesta abajo y sin frenos. El centro era un peligro a la noche, el puerto deportivo daba pena, las prostitutas se agolpaban al salir de la región.

La duquesa adoraba a su inseparable Ana y fueron muchas las fiestas que se corrieron en el entonces Mau Mau del Marbella Club. La duquesa de Alba tenía una vista privilegiada desde su casa de Marbella, Las Cañas. Era tan aficionada a las puestas de sol que no se perdía ni una desde su diván en la residencia que “más ratos agradables me ha dado en mi vida”. De todo el patrimonio que tenía, esta fácil mansión a pie de playa, en la zona de Casablanca, era la favorita de Cayetana. Ella siempre y en todo momento escapó de esa Marbella de apellidos sonoros y extras que abrían sus casas, cortadas por exactamente el mismo patrón, a los vecinos residuales de la extinta beautiful people. Los hábitos impostados no eran lo propio y por eso prefirió construir este reducto de silencio a los pies del Mediterráneo.

Opinión

Allí habrá leído a la que ha sido su pareja en los últimos seis años, Mar Torres, enseñando las causas del fin de su relación. No está en mal sitio Froilán para recibir, incluso, noticias de este género. La finca, Alcuzcuz, ubicada en la serranía de Ronda, en el pueblo de Benahavís, lleva perteneciendo a la misma familia durante seis generaciones si bien quien la concibió como está ahora fue el decorador. Parladé dejó su firma en los mejores lugares de la localidad, disfrutó de la temporada dorada de Marbella y conoció a sus personajes mientras que fue entrando en sus casas y creando su nombre.

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Otra de las anécdotas que Linda Echeverría recuerda de estos veranos de la nostálgica Marbella era la del “shopping de la duquesa”. “A Cayetana le encantaba la ropa hippy-chic, y por ese momento Susy Limber traía un montón de ropa de la India. Las clásicas faldas hindúes le maravillaban y allí íbamos y ella se probaba unas y otras.

AD es una ventana en constante actualización al planeta del diseño, la decoración, la arquitectura y el arte, nuevas direcciones y destinos, nombres y lanzamientos. Una apuesta por el rigor, la calidad y la imaginación con particular interés por los nuevos talentos, la sostenibilidad y diversidad, y todo ello sin renunciar al sentido del humor. El castillo de los Duques de Alba, La Finca Gallegos de Crespes o el Castillo de Miranda del Castañar, pero la que gestiona la Fundación es el Palacio de Monterrey, construído en 1539 por el III duque de Monterrey, D. Alonso de Zúñiga y Acebedo basándose en los planos de D. Rodrigo Gil de Hontañón y uno de los enormes exponentes del estilo plateresco, tan imitado durante el XIX que dio origien al estilo neoplateresco o monterrey. A esta arquitectura, le pasó como a Cayetana, toda la aristocracia le proseguía los pasos.

“Todos los cuatro dormitorios, tres de ellos con baños en suite, tiene una decoración diferente en la parte superior”. En el dormitorio principal, por ejemplo, es una franja verde sobre blanco, simple y elegante. Esta finca en Málaga se encuentra rodeada de naturaleza, en un oasis de paz y alegría.

La vivienda que la duquesa tanto amó está hoy fuera de peligro, al menos por 30 años. La al azar (o una rápida decisión) ha amado que la infanta Elena pase sola con su perro Tula el confinamiento. Con su sobrino Andrés Perladé Tassara está, en verdad, pasando la cuarentena el nieto de los reyes retirados.

“Aún no tiene nombre pero es de las más hermosas de la costa”, así describieron las páginas de la gaceta ¡HOLA! La vivienda que los Duques de Alba estrenaban en Marbella en el verano de 1963. Cayetana Fitz-James Stuart y de Silva y su primer marido, y padre de sus seis hijos, Luis Martínez de Irujo y Artázcoz abrieron, con una enorme sonrisa, las puertas de su pequeño paraíso con vistas al Mediterráneo. El inmueble es propiedad del marqués de San Vicente del Barco , Fernando Martínez de Irujo (54 años), el cuarto hijo de la duquesa, desde el instante en que ésta repartiese en vida su increíble herencia. Sin ningún género de dudas, es el miembro de la familia con menos brillo mediático, ya que se ha preocupado siempre de no situarse bajo el foco.

Que construyó a su antojo en 1969 con asistencia del interiorista Jaime Parladé. El primogénito de Cayetana pasó un año lleno de celebraciones como la boda de su hijo menor Carlos al lado de Belén Corsini y el bautizo de su nieta Rosario, que más allá de la pandemia, le mantuvieron ocupado. Carlos Fitz James-Stuart dedicará sus vacaciones a conocer a su familia y amigos. Su primer hijo recibirá la Fundación de Casa de Alba, que incluye los Palacios de Liria y Monterrey. Como encargado de dirigir la Casa de Alba, se va a hacer cargo de la compromiso de sostener el legado monumental de la misma, con distintos condados, marquesados y grandezas. Actual Duque de Huéscar, Fitz-James Stuart va a recibir varias fincas rústicas, como el latifundio cordobés de El Carpio.

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Si bien seis años más tarde se volvía a casar en 1978 con Jesús Aguirre, teólogo y exsacerdote. En este impás constituyó la Fundación Casa de Alba en 1975, encargada de la preservación de la cultura y del patrimonio. Por cierto, a finales del XIX este palacio se transformó en la casa de vecinos, y aquí nació Antonio Machado.

Antes de llamarla Las cañitas, la duquesa iba a bautizar su paraíso mediterráneo como Alba de Marbella. Desde el instante en que la adquirió se transformó en el cobijo de vacaciones de la familia. “Es el ubicación donde he veraneado siempre y en todo momento y le profeso un cariño grande”, repetía toda vez que asistía al ayuntamiento. Durante largos periodos estivales fué ocupada por los Fitz-James Stuart en pleno y se convirtió en el centro neurálgico de reunión de todos los hermanos y en un icono de la Marbella de otros tiempos. Entre las amigas que más se encontraba en esta vivienda con la duquesa era Ana María Abascal, gemela de Naty, que también entroncó con la aristocracia tras su matrimonio con Javier Medina Liniers, primo del entonces duque de Feria, marido de Naty.